miércoles, 20 de agosto de 2008

"Lo sabía, soy una urraca"

La cita del título se la he robado a El País, que la utiliza como titular para contar que un grupo de científicos alemanes ha descubierto que las urracas, esos pájaros elegantes y de mala fama, esos ladrones de guante blanco, tienen la rara capacidad de reconocer su reflejo en los espejos, algo que hasta ahora se pensaba reservado a humanos, chimpancés, elefantes y delfines.
No quiero afirmar nada antes de realizar una rigurosa investigación científica, pero tengo la intuición empírica de que mi gata también pertenece a ese selecto club de seres con reflejo o que, si no el suyo, al menos reconoce el mío en los espejos. Para saberlo intentaré emplear -intentaré, digo, porque la felina no es precisamente una chica fácil- el mismo método que los sabios alemanes, que no es otro que el de colocar pegatinas de colores en el cuerpo del animal objeto de estudio y observar su reacción. La de las urracas fue pasar olímpicamente de las etiquetas hasta que no se las vieron, es decir, hasta que no se encontraron delante de un espejo; en ese momento comenzaron a arañar la superficie justo donde se reflejaban las pegatinas. Primitivo, ¿no? Pues no queda ahí la cosa, porque a las urracas les pusieron también la imagen de otro pájaro con las mismas etiquetas pegadas, por si picaban, pero demostraron que así ellas, que no han merecido por azar la fama de oportunistas y mala gente, no mueven ni una pluma.
Por lo pronto puedo adelantar que cuando Elsinha y yo estamos juntas ante el espejo ponemos las dos cara de interesantes desinteresadas, lo cual, en mi caso, puede atribuirse a la coquetería y en el suyo bien podría decir que también. Pero a lo que voy es a que, cuando en esa situación le guiño un ojo, ella -estoy segura- me mira con fijeza y, en ocasiones, hasta me imita, algo que, si no de gata con reflejo, es sin duda habilidad de gata muy lista. Tan lista me la supongo, que de ella espero, no ya que vea las etiquetas que le colocaré estratégicamente por el cuerpo -ya me imagino la escena en cuanto me vea venir-, si no que, una vez localizadas, se las quite directamente del cuerpo en lugar de arañarlas en el espejo como haría una urraca tonta.
¿Ilusa, piensa alguien? Bueno, bueno. Se verá...

4 comentarios:

Ana Ballesteros Pena dijo...

Mira a ver que igual te publican un reportaje en el National Geographic.... o igual es cosa solo de tu gata y te toman por loca.... ¿te vas a arriesgar?

paco dijo...

No sé si reflejo, pero por lo que cuentas, reflejos tiene seguro

María B. dijo...

Mucho choteo veo... pero ya callareis.

pau dijo...

callarán, callarán... ya lo creo. Las gatas, no recuerdo los gatos, pero las gatas tienen reflejo, y coquetería y un gran sentido del ridículo. Se quitará las etiquetas antes de vérselas en el espejo, por supuesto, y te mirará un tanto atónita y ofendida. Adelante con el experimento... nos cuentas.