domingo, 26 de octubre de 2008

Punto y aparte

Pensé que el trance no tenía hierro y por eso no intenté quitárselo. Pero cuando, franqueada ya la puerta, me he puesto a hacer la cuenta de cabeza -ocho años, dos meses y dieciocho días- me he dado cuenta de que sí lo tiene. En el mismo tiempo -ocho años- pasé de niña que aprendía las letras a adolescente que hacía raíces cuadradas -ya ni me acuerdo de lo que es eso-. En la mitad de tiempo me convertí en universitaria a 800 kilómetros del ala maternopaternal. En otros cuatro acabé convertida en licenciada sin norte ni trabajo. En unos meses me zambullí en un mercado laboral incierto del que salí más o menos a flote muy poco después y desde entonces...
...desde entonces han pasado ocho años, dos meses y dieciocho días en los que he aprendido casi todo lo que sé, aunque no será eso lo que me haga humedecer los ojos. No serán tampoco los centenares de noticias, reportajes, entrevistas que llevan mi nombre ni tampoco los centenares que he hecho sin firmar. Hace un rato me he puesto a pensar si habría algo que podría hacerme derramar una lágrima y me he respondido que no. Algo no. Podría conseguirlo alguien, alguienes. La historia humana que dejo hoy atrás es la que me tiene el corazón encogido. No porque no vaya a ver a los que más quiero -los sigo viendo aunque la mayoría han pasado ya por este trance que me toca a mí hoy-, sino por todo lo que he vivido con ellos y con otros muchos bajo la misma cabecera. Hoy he dejado de trabajar en La Opinión y me siento bien. Pero si al final, cuando esté desprevenida y pensando en otra cosa, se me escapa una lágrima a traición, será por ellos. Será por mis compañeros de todos estos años.

2 comentarios:

Farrapos de Gaita dijo...

¡No me digas que también te vas al Xornal! Bueno, que tengas mucha suerte allía adonde vayas, María. Seguro que te va todo muy bien.
Nos leemos (en papel y en la Red).
Luis

María B. dijo...

Muchas gracias, Luis, pero no será en Xornal donde me leas. Es más, me da que más que leerme me verás, pero bueno...
En la Red nos leemos seguro.